Cuando la ciudad se vuelve demasiado intensa, quienes pueden permitírselo buscan algo más que descanso: buscan un refugio.
A un corto viaje desde Bogotá, descendiendo por las curvas que llevan al Tequendama o https://charliewqxc901186.blogsvila.com/40653563/entre-paisaje-y-exclusividad-el-encanto-campestre-de-cundinamarca